miércoles, 3 de mayo de 2017

94. EN FAMILIA CON CHABELO.



EN FAMILIA CON CHABELO. 

Ni en el mejor de mis sueños hubiera podido imaginar algo así.

El viaje desde  el comienzo ha mantenido una cualidad sumamente importante, la capacidad de sorpresa. Incluso cuando pienso que ya nada puede sorprenderme siempre pasa algo mejor, y esta vez no fue la excepción, yo ya había llegado hasta el fin del mundo, ya no podía ir más al sur, el primer objetivo del viaje ya estaba cumplido, solo faltaba intentar terminar de conocer los países de Latinoamérica,  pero justamente cuando estábamos en Ushuaia me llegó una tremenda noticia, la visita de mis papás y mis hermanos para vernos unos  días en Calafate.  Por esta razón tuvimos que alargar un poco nuestra estancia en esa ciudad argentina, antesala de uno de los glaciares más importantes del mundo. 

Al final solo estuvimos juntos cinco días pero para mí toda esa semana fue una semana de ensueño que comenzó el martes 14 de marzo. Recuerdo que ese día me levante  todavía escéptico sobre lo que me esperaba; Julieta, Luis y yo caminamos por la costanera bordeando el hermoso Lago Argentino y allí nos sentamos a comer unas galletas y a tomar unos mates, para luego seguir caminando hasta el hotel donde se hospedarían mi Papá, mi Mamá, el Lalo y el Rulo. Ellos arribaron antes que nosotros, así que cuando bajaron de su cuarto primero los dos Lalos, luego mi mamá  y después de un rato Raúl, yo la verdad sentí como me llenaba de felicidad con cada uno de los fuertes abrazos que nos fuimos dando. Había que verles  las caras, saludarlos, hacerles cariños, preguntar por la familia, hablar sobre el reciente fallecimiento del Bob, y había que disfrutar,  disfrutar mucho el hecho de estar todos juntos y de hacerlo en un ambiente de vacaciones (hacía muchos años que no salíamos de Aguascalientes todos juntos) para por conocer uno de los rincones más sorprendentes del mundo.  Compartir con ellos represento para mi felicidad pura,  todo fue lindo, los paseos, las comidas, los picnics, los tragos, los recuerdos, las memorias, las canciones infantiles cantadas a capela con la Güeris,  las pláticas serias con mi padre, las bromas y la buena energía con mis hermanos, las fotos, las sonrisas, el estar acompañado de la July y de Luisito, las simples conversaciones, las muchas risas en familia,  todo eso era como estar viviendo un sueño, un hermoso recordatorio personal de lo que soy, de donde vengo y de porqué ya me hace falta volver a casa.
Durante esos días tuvimos la oportunidad de comer rico, tortas fritas complementadas con jamón (a sugerencia culinaria de mi pap)á, discos de cordero y de mariscos, pizzas, sándwiches simples  y corrientes en los tours; también tomamos rico, desde coca cola, dos tipos de tequila, cervezas, vino tinto, agua de la llave, jugos en polvo, la verdad que no importaba nada, cualquier cosa  era una buena exucsa para disfrutar y ser felices, a mi tanta felicidad por momentos me hacía dudar que realmente tuviera en frente de mi a toda mi familia.
 
Sobre los lugares que conocimos simplemente fueron espectaculares, comenzando por el glaciar Perito Moreno, luego un tour en una embarcación que nos llevó a otros dos glaciares, el Upsala y el Spegazzini, luego un día que rentamos un auto y nos fuimos a pasar el día a Chaltén, un lugar con unos paisajes hermosos, donde pudimos subir a un mirador de cóndores desde donde se veía una enorme montaña, luego fuimos a una cascada y luego manejamos hasta un hermoso Lago, finalmente el último día lo pasamos un poco más tranquilos echando flojera al borde del lago Argentino, apreciando sus colores y degustando de un maravilloso atardecer. El día que ellos seguían su viaje hasta Ushuaia, nosotros  llegamos temprano a despedirlos, compartimos el desayuno con ellos, y luego nos tuvimos que dar otro abrazo enorme y vernos las sonrisas en las caras, para almacenarlas hasta que nos volvamos a encontrar. Luego ellos siguieron con su ruta hacia el fin del mundo y luego hacia Buenos Aires, donde sé que les fue muy bien.  Para nosotros tres, Julieta, Luis y yo, el viaje debía de continuar y al martes siguiente, el 21 de marzo, cerramos la semana con una fabulosa experiencia al caminar 10 kilómetros en el Chaltén para llegar a un punto simplemente mágico que se conoce como la Laguna de Los Tres, donde el paisaje es simplemente mágico, dos lagunas, una verde y otra azul obscuro, con cascadas formadas por el deshielo de los glaciares en lo alto de las montañas, una semana que nunca voy a olvidar, una sorpresa que me llegó cuando menos lo esperaba y que siempre lo voya  recordar como  una gran enseñanza de vida.
 
Escrito por David Herrera González.
25 de Abril, 2017














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