DANCING MOOD, REGGAE EN
BUENOS AIRES.
El día que puedas reflejar un sentimiento en forma de cualquier acorde musical, ese día, no
lo pienses más, dedícate de lleno a la música. Más guitarras y menos armas,
menos misiles y más pianos, más música y
menos guerra.
Creo que en estos momentos de mi
vida, los conciertos que más disfruto son los de reggae. Desde que era joven me
gustaba ir a los conciertos de todo tipo, desde ir a las temporadas de la Orquesta Sinfónica
de Aguascalientes hasta asistir a cualquier concierto de rock, creo que en mi
etapa de estudiante cuando viví en Monterrey fue la época en que más
importancia le daba al asistir a un recital de música, pues es algo que siempre
me ha gustado y que siempre me gustará; pero en estos momentos de mi vida creo
que muchas veces prefiero la tranquilidad y la buena onda que se respira en un
concierto de reggae.
Desde hace algunos años que
conozco y disfruto de la música de Dancing Mood, que es un reggae meloso e instrumental que basa su sonido en
instrumentos de viento, que cuenta con
excelentes versiones de canciones famosas que van desde los comienzos del rock
pasando por el jazz y embarrándose de ska, calipso, soul y reggae de los años
50, 60 y 70. Es por esto que no podíamos dejar pasar la oportunidad de ir a ver
una tocada de ellos en el Konex, y aunque por algunos momentos se complicó, a
final de cuentas y con algo de sacrificios, pudimos asistir.
Ir al concierto represento ir por
primera vez a Capital sin conocerla, sin saber bien que tren y que Subte había
que tomar, pero con todo y eso, pudimos llegar al hostal, instalarnos y salir
rumbo al recital. Poco antes del concierto nos juntamos con nuestro amigo
Facundo y con su novia, a él lo habíamos conocido en el recorrido de las
cascadas de Baños en Ecuador, y ahora pudimos compartir con ellos unas cervezas
antes de entrar juntos al concierto.
A las 8:30 en punto tal como
estaba anunciado, comenzó el recital, la
gente todavía estaba afuera y el mismo grupo tuvo que anunciar que ya estaban
por comenzar, la gente comenzó a entrar al compás de los primeros acordes
musicales. Cuando ingresé lo primero que vi fue a un joven al centro del
escenario con una trompeta pequeñita y con una camiseta de basketball de la
selección argentina, cuando nos dio la espalda pude ver en la espalda el número
4 y el apellido Scola, la estrella de la
selección argentina que llegó hasta la NBA, y en eso seguí analizando lo que había arriba del escenario
para entender por qué sonaba tan bien.
Además de esa pequeña trompeta que toca el líder de la agrupación Hugo Lobo, también había un par de saxofones cada uno a
su lado, del lado izquierdo una flauta, teclados, armónica y guitarra, al centro una batería y del lado
derecho estaba además del saxo, las percusiones, el bajo, y dos trombones. La noche también contó con la participación
de una chica que cantó en un par de canciones (importante destacar que la mayor
parte de sus rolas son instrumentales), y finalmente con una audiencia
medianamente grande contribuyendo con los coros al más puro estilo argentino,
incluyéndome a mí.
Las dos horas aproximadas de concierto
fueron de puro goce, estar escuchando esa música por momentos me daba esa paz y
alegría que uno siente cuando es niño y se pierde mirando las caricaturas en la
televisión, se podría decir que estar frente a ese escenario era como estar
viviendo una caricatura urbana musicalizada por Dancing mood.
Creo que los conciertos de reggae
se han vuelto el tipo de recital para mí, y el haberlo hecho con esos coros al estilo
argentino de canciones instrumentales, así como disfrutando del baile y del
pogo (slam) fue una verdadera experiencia reggae y una verdadera experiencia de
un concierto en Buenos Aires.
Escrito por David
Herrera González.
14 de Enero, 2017.



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