ANECDOTAS CORDOBESAS.
2/3. Piratas de Córdoba
Vamo´ Belgrano Alberdi se ve desde el cielo.
*Fragmentos del diario de Hidrocálidos en Ruta.
Domingo 4 de Diciembre, 2016.
CAB es CBA.
Nos levantamos ya al mediodía con una enorme cruda (resaca) acumulada de dos días. Yo me sentía en estado
vegetal, pero había que intentar ir al
juego de futbol de Belgrano quien jugaba contra el equipo del Temperley, pues
la liga argentina en enero se suspendía y ponía en riesgo nuestra asistencia a un
partido en este por demás emblemático país futbolero. Así que salimos a
intentar comprar algo para comer con Agustín, pero todo estaba cerrado,
afortunadamente sus hermanos tenían pollo
y nos invitaron a comer. Fuimos a comprar una coca cola, unos panes y un
par de cervezas para llegar con algo a casa de los Bettinis, donde Tommy y Nico ya nos esperaban
con sus características sonrisas y buenas ondas. Allí mientras veíamos futbol en el televisor nos comimos unas papas
con huevo y unos exquisitos sándwiches de pollo, con un poco de queso de
chancho. Mientras comíamos llegaron los
viejos de los chicos y se burlaron de
nuestra intención de ir a ver al Belgrano pues este año al parecer el equipo va
muy mal. En eso llegó Leandro un amigo
de ellos con su camisa celeste de la B y quien al final iba a ser el que nos
iba a ayudar a conseguir las entradas para el juego. Para cuando terminamos de comer volvimos a lo
del Agus, donde yo me pegue un baño recuperador y salimos con unas cuantas
horas de anticipación rumbo al estadio
Mario Alberto Kempes.
Llegamos allá cuando apenas comenzaba a llegar la gente,
Leandro nos consiguió unas entradas de los socios de la barra brava de
Belgrano, así que en una experiencia algo bizarra terminamos entrando al primer
juego de futbol argentino por la puerta más difícil y con mayor seguridad , lo
hicimos cargando una gigantesca bandera enrollada, en pleno rayo del sol y con
la cruda todavía revoloteando la cabeza, Luis decía que parecía un cortejo
fúnebre, que parecía que íbamos cargando un muerto, nos revisó la policía uno
por uno, y luego los perros comenzaron a
rodear olfateando la enorme bandera
buscando petardos y bengalas; finalmente
dimos varias vueltas con la enorme anaconda de bandera hasta que pudimos
ingresar al estadio con unas credenciales con nombres de otras personas. Una
vez adentro ya nos esperaban Nico y Agus con quienes entramos a las tribunas.
Antes del juego nos tocó ver como se iban preparando las porras para entrar con
sus característicos bombos y sus canticos.
A las 7:15 arranco el juego en la cancha y en las tribunas dio comienzo con una gigantesca bandera, en colores azul y negro, cayendo desde la parte más alta
de la tribuna, agitando a su vez la pasión y la fiesta de los
aficionados allí presentes.
En general el partido no fue muy bueno, estuvo muy
por encima la afición que los jugadores, pues ellos entonaron con el corazón
todos los canticos de batalla, los cuales no se repitieron en ningún momento
del juego. La emoción más grande vino cuando el árbitro marcó un penal a favor
del Temperley y el veterano portero
Olave lo atajo de buena manera, todos explotamos y el público se fue para
arriba, pero los jugadores de Belgrano no supieron canalizar el momento y
fallaron en la zona de la definición. Al final nos regresamos con un cero a
cero aburrido, pero con una grata experiencia de ver cómo se vive el futbol de
primera en Argentina.
Por la noche cuando veníamos de
regreso en la camioneta, Agus y Nico propusieron ir a cenar, Luis y yo aprobamos la
iniciativa, así que fuimos al parque Jerónimo
del Barco en el barrio Alto Alberdi (que fue nuestra zona en Córdoba y
que está llena de seguidores de Belgrano) a comprar unos choris acompañados de
una deliciosa, y para esos momentos ya tradicional, Prity. Ya con el estómago
lleno nos despedimos de Nico y nos fuimos a descansar de un largo fin de
semana, lleno de fiesta y de futbol.
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CBA es CAB.
Escrito por David
Herrera González.






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