viernes, 6 de enero de 2017

84. ANECDOTAS CORDOBESAS. 2/3. PIRATAS DE CORDOBA



ANECDOTAS CORDOBESAS. 2/3. Piratas de Córdoba

Vamo´ Belgrano Alberdi se ve desde el cielo.

*Fragmentos del diario de Hidrocálidos en Ruta.
Domingo 4 de Diciembre, 2016.
CAB es CBA.
 
Nos levantamos  ya al mediodía con una enorme cruda (resaca)  acumulada de dos días. Yo me sentía en estado vegetal, pero había que  intentar ir al juego de futbol de Belgrano quien jugaba contra el equipo del Temperley, pues la liga argentina en enero se suspendía y ponía en riesgo nuestra asistencia a un partido en este por demás emblemático país futbolero. Así que salimos a intentar comprar algo para comer con Agustín, pero todo estaba cerrado, afortunadamente sus hermanos tenían pollo  y nos invitaron a comer. Fuimos a comprar una coca cola, unos panes y un par de cervezas para llegar con algo a casa de los  Bettinis, donde Tommy y Nico ya nos esperaban con sus características sonrisas y buenas ondas. Allí mientras veíamos  futbol en el televisor nos comimos unas papas con huevo y unos exquisitos sándwiches de pollo, con un poco de queso de chancho. Mientras comíamos  llegaron los viejos de los chicos y se  burlaron de nuestra intención de ir a ver al Belgrano pues este año al parecer el equipo va muy mal. En eso llegó Leandro  un amigo de ellos con su camisa celeste de la B y quien al final iba a ser el que nos iba a ayudar a conseguir las entradas para el juego.  Para cuando terminamos de comer volvimos a lo del Agus, donde yo me pegue un baño recuperador y salimos con unas cuantas horas de anticipación  rumbo al estadio Mario Alberto Kempes.
 
Llegamos allá cuando apenas comenzaba a llegar la gente, Leandro nos consiguió unas entradas de los socios de la barra brava de Belgrano, así que en una experiencia algo bizarra terminamos entrando al primer juego de futbol argentino por la puerta más difícil y con mayor seguridad , lo hicimos cargando una gigantesca bandera enrollada, en pleno rayo del sol y con la cruda todavía revoloteando la cabeza, Luis decía que parecía un cortejo fúnebre, que parecía que íbamos cargando un muerto, nos revisó la policía uno por uno, y luego los  perros comenzaron a rodear olfateando  la enorme bandera buscando petardos y bengalas;  finalmente dimos varias vueltas con la enorme anaconda de bandera hasta que pudimos ingresar al estadio con unas credenciales con nombres de otras personas. Una vez adentro ya nos esperaban Nico y Agus con quienes entramos a las tribunas. 

Antes del juego nos tocó ver como se iban preparando las porras para entrar con sus característicos bombos y sus canticos.  A las 7:15 arranco el juego en la cancha y en las tribunas dio comienzo  con una gigantesca bandera, en colores  azul y negro, cayendo desde la parte más alta de la tribuna,  agitando  a su vez la pasión y la fiesta de los aficionados allí presentes.


 En general el partido no fue muy bueno, estuvo muy por encima la afición que los jugadores, pues ellos entonaron con el corazón todos los canticos de batalla, los cuales no se repitieron en ningún momento del juego. La emoción más grande vino cuando el árbitro marcó un penal a favor del Temperley  y el veterano portero Olave lo atajo de buena manera, todos explotamos y el público se fue para arriba, pero los jugadores de Belgrano no supieron canalizar el momento y fallaron en la zona de la definición. Al final nos regresamos con un cero a cero aburrido, pero con una grata experiencia de ver cómo se vive el futbol de primera en Argentina.


Por la noche cuando veníamos de regreso en la camioneta, Agus y Nico propusieron  ir a cenar, Luis y yo aprobamos la iniciativa, así que fuimos al parque Jerónimo  del Barco en el barrio Alto Alberdi (que fue nuestra zona en Córdoba y que está llena de seguidores de Belgrano) a comprar unos choris acompañados de una deliciosa, y para esos momentos ya tradicional, Prity. Ya con el estómago lleno nos despedimos de Nico y nos fuimos a descansar de un largo fin de semana, lleno de fiesta y de futbol.
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CBA es CAB.







Escrito por David Herrera González.
 

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